La Izquierda en España: Debate y perspectivas

Las últimas elecciones generales de abril abrieron la posibilidad de la formación de un Gobierno de Izquierda. Después de muchas negociaciones, avances y retrocesos se llegó a una situación de bloqueo ante la negativa del Partido Socialista de incorporar ministros de Unidas Podemos.

La presión de la Unión Europea, de las empresas del IBEX 35 y de la burguesía en general  se debió al programa que planteaba UP y que chocaba directamente con los intereses de la gran patronal:

  • Garantizar empleos dignos y estables y asegurar las pensiones. Derogar la Reforma Laboral
  • Defender los servicios públicos recuperando la inversión en sanidad, educación y servicios sociales
  • Políticas públicas para garantizar la igualdad
  • Poner fin a la España vaciada y garantizar los servicios públicos en los pueblos
  • Derogar la Ley Mordaza
  • Bajar el precio de los alquileres, evitar la especulación y garantizar el derecho a la vivienda. Ampliar el parque de vivienda pública
  • Subir los impuestos a los que más tienen para garantizar la justicia social
  • Luchar contra la emergencia climática. Reforma del mercado eléctrico

De ninguna manera el  PSOE está dispuesto a aceptar estas medidas, si bien a último momento ha presentado una propuesta donde matiza sus planteamientos sobre la Reforma Laboral, las pensiones y la ley Mordaza. Las mejoras en sanidad y educación no son cambios muy importantes y no se plantea revertir las privatizaciones que han llevado a un gran  deterioro a los servicios públicos perjudicando, sobre todo, a la clase trabajadora y a los sectores más pobres de la sociedad.

España debe cumplir los compromisos que le exige Europa y que están impidiendo su crecimiento como son los intereses de la deuda que se acerca al PIB (Producto Interior Bruto), respetar el déficit público, limitación en el aumento de las pensiones y, a partir del 2020 la Mochila Austríaca, que se implementará en toda la Unión Europea y que significa la financiación de las jubilaciones y del seguro de desempleo por parte de los trabajadores y es una reivindicación de los empresarios para disponer del despido libre.

Europa está entrando en una nueva crisis con  Alemania en recesión. Esto afecta a todas las economías y hay dificultades muy importantes en los grandes bancos alemanes y franceses que quieren resolverlo, en parte, con el Plan Europeo de Pensiones Privadas.

El capitalismo resuelve sus contradicciones concentrándose y eliminando derechos y conquistas del movimiento obrero. La última Reforma Laboral, aprobada por Rajoy, profundiza en la precarización y, consecuentemente, en las condiciones de vida. La debilidad de la industria española, que es estructural, necesita, para competir en el mercado mundial,  mantener bajos salarios y flexibilidad laboral.

Por eso, es fundamental la derogación de la Reforma Laboral para recuperar derechos, salarios dignos y estabilidad en el empleo. El Partido Socialista, sometido a las presiones de los grandes países capitalistas y de la patronal no está dispuesto a implementar políticas que favorezcan directamente a la clase obrera.

La Ley Mordaza no significa solamente la limitación a la libertad de expresión sino que implica criminalizar la lucha obrera, persiguiendo y enjuiciando dirigentes sindicales, piquetes de huelga, ocupaciones, expropiaciones.

Los sindicatos no están interviniendo a fondo en defensa de los intereses de los trabajadores. Especialmente los grandes sindicatos, Comisiones Obreras y UGT, han participado muy débilmente en el debate político haciendo una defensa de los salarios y los puestos de trabajo pero sin proponer ningún plan que responda y de salida a la crisis del capitalismo en España.

Todas las medidas que ellos defienden sólo son útiles para sanear al sistema. No tienen un programa para enfrentar la situación actual. La derogación de la Reforma Laboral no se consigue si no es con la presión de la movilización de la clase obrera y la huelga general.

Estos últimos meses han concentrado numerosas huelgas, sobre todo de sectores relacionados con los aeropuertos y el transporte. Ha habido conflictos de los vigilantes de seguridad del aeropuerto de Barcelona, personal de tierra de Iberia, de una empresa que provee de combustible a las principales aerolíneas y, además, el conflicto de Ryanair que pretende cerrar cuatro bases en España.

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Los “riders”, repartidores de alimentos a domicilio, y las “Kellys”, camareras de hoteles, continúan la lucha por un salario mínimo digno y por el reconocimiento de sus derechos. Estos sectores, que no son centrales del proletariado, están expresando el estado de ánimo del conjunto de la población trabajadora.

El crecimiento de los movimientos sociales: ecologistas, feministas, LGTBI (opciones sexuales), las Mareas (pensionistas, de sanidad, etc.) son un síntoma de la voluntad de amplios sectores de la sociedad que no se someten ni aceptan las consecuencias de esta crisis. Se manifiestan defendiendo sus reivindicaciones y proponiendo un cambio en la sociedad.

Estos sectores no encuentran ni en la izquierda ni en los sindicatos una respuesta a esta situación. No esperan de las actuales direcciones y toman la iniciativa con propuestas transformadoras.

El programa que ha planteado el Partido Socialista para llegar a un acuerdo de gobierno refleja muy lejanamente las necesidades de la sociedad. Combina la defensa de algunos derechos sociales con el alineamiento político a la Unión Europea y la defensa de tratados comerciales como el CETA , el TTIP o el acuerdo con el Mercosur, que abren el mercado y los servicios públicos a la rapiña de las multinacionales.

La advertencia de Europa de que no se pueden bajar impuestos ni aumentar el gasto público para equilibrar la balanza de pagos y contener el déficit ata de manos al nuevo gobierno, condiciona las inversiones en proyectos sociales y la lucha contra la precariedad y los bajos salarios.

No se puede esperar nada de la Unión Europea que representa los intereses del gran capital y las grandes multinacionales y cuyas exigencias sólo sirven para recortar derechos y conquistas y favorecer la concentración de las finanzas.

La política exterior del PSOE se expresó en forma descarnada con Venezuela, apoyando a Guaidó inmediatamente por delante de la burguesía europea. Sánchez se alineó con el imperialismo en  la condena a Maduro y no se pronunció por el bloqueo a que está sometido el país y que es el responsable fundamental de los problemas económicos que se están viviendo.

Con esta perspectiva se hace muy difícil consolidar un Gobierno de Izquierda que tenga como eje las políticas sociales. El programa del Partido Socialista responde a presiones del aparato del capitalismo , sobre todo a nivel económico, que son mayoritariamente antagónicos con el programa de Unidas Podemos.

El debate para concretar el Gobierno de Izquierda se ha llevado a través del Parlamento y de Comisiones bilaterales sin una participación de los militantes en Asambleas y sin resoluciones de los Círculos.

Las medidas que se han presentado son importantes pero no constituyen, en sí,  un programa de transformación económico y social. Como plantea Trotsky, no puede haber un Frente de Izquierda y, consecuentemente un Gobierno de Izquierda sin que se impulse un proceso de nacionalizaciones. Para que se desarrolle  un país la energía, los transportes,  las comunicaciones y los servicios sociales tienen que estar en manos del Estado y bajo el control de  los sindicatos y la clase obrera.

Ante la negativa del PSOE de gobernar  en coalición, Podemos tendría que haber  apoyado desde fuera,   permitiendo que se constituyera  un gobierno y así dar una salida a la situación de atasco político. La convocatoria  de unas nuevas elecciones muestra la limitación y la debilidad de esta dirección socialista que no está dispuesta a tomar medidas, aunque sean tímidas, para hacer frente a la crisis del capitalismo.

Para influir en esta coyuntura política y construirse como un eje de la izquierda, Podemos debe cambiar su funcionamiento cupular que lo ha llevado a dejar de lado el debate interno posibilitando  el desenvolvimiento  de corrientes reformistas, como la encabezada por Errejón, que quisieron prescindir de la estructura de Partido y transformarlo en un aparato electoral. Ante la ruptura y la formación de Más Madrid no hubo debate ni conclusiones y eso debilitó, aún más, a la organización produciéndose el abandono de muchos militantes y activistas.

Esta situación se corresponde al retroceso político de la dirección de Podemos que se expresó en las posiciones y en el pronunciamiento frente a procesos como América Latina. En un momento difícil para Venezuela y su Gobierno Revolucionario Pablo Iglesias, no solamente no da el apoyo sino que se retracta de sus posiciones anteriores en defensa del proceso bolivariano y  toma distancia y apuesta por una salida electoral ante el ataque de la derecha y del imperialismo.

La perspectiva para la izquierda en España es hacer una reflexión de ideas y programa donde participen las bases de las organizaciones y, conjuntamente con los sindicatos y los movimientos sociales, den una lucha por imponer una salida de transformación social.